Entendé qué está limitando el crecimiento de tu empresa antes de seguir tomando decisiones a ciegas. Analizamos la salud financiera de tu negocio, la calidad de la información con la que gestionás y los principales bloqueos que hoy afectan la rentabilidad y la toma de decisiones.
Si alguna de estas situaciones te resulta familiar, un diagnóstico financiero te ayuda a identificar la causa raíz y desarrollar soluciones.
Cómo se genera, utiliza y proyecta la caja del negocio.
Márgenes, costos y oportunidades de mejora.
Calidad de la información disponible para tomar decisiones.
Forecast, presupuestos y capacidad para proyectar escenarios.
Entendemos el negocio y los objetivos.
Revisamos información financiera, procesos y entrevistas con las personas clave.
Identificamos riesgos, oportunidades y prioridades.
Presentamos un plan de acción claro y priorizado.
El diagnóstico te muestra dónde estás parado hoy. Para las empresas que quieren ir un paso más allá, ofrecemos acompañarlas en la implementación de un sistema de gestión financiera diseñado para que la dirección cuente con información clara, confiable y oportuna, de forma sostenida en el tiempo.
¿QUÉ PODEMOS IMPLEMENTAR?
Una estructura de gestión que transforma los datos en información útil, mejora la visibilidad del negocio y permite tomar decisiones con mayor rapidez, confianza y criterio.
RENTABILIDAD Y FINANZAS
Facturar mucho no garantiza que quede dinero en la caja. La diferencia suele estar en los costos que no se están viendo con claridad, los márgenes reales por cliente o línea de negocio, y el tiempo que tarda en cobrarse lo que se factura. Cuando estos tres factores no se miden por separado, la facturación puede crecer mientras la rentabilidad se mantiene igual o incluso baja.
Mejorar la rentabilidad real empieza por entender qué clientes, productos o líneas de negocio generan margen genuino, una vez descontados todos los costos, y cuáles solo generan volumen. Desde ahí, las decisiones que más impactan suelen ser de pricing, de estructura de costos y de foco: dejar de sostener lo que no rinde para invertir en lo que sí.
La rentabilidad de una pyme mide cuánto gana el negocio en relación con lo que factura o invierte, no cuánto factura en términos absolutos. Se calcula comparando el beneficio con la facturación (margen) o con la inversión realizada. Una pyme puede crecer en tamaño y seguir siendo poco rentable si ese crecimiento no vino acompañado de mejoras en costos y márgenes.
La facturación es el total de ventas de un período, sin descontar costos. El beneficio es lo que queda después de restarle a esa facturación todos los costos y gastos del negocio. Una empresa puede facturar mucho y tener un beneficio bajo, o incluso negativo, si sus costos crecieron al mismo ritmo o más rápido que las ventas.
Tener claridad financiera significa contar con información confiable y actualizada sobre la caja, la rentabilidad y los costos del negocio, disponible a tiempo para tomar decisiones. No se trata de tener más reportes, sino de que esos reportes reflejen la realidad y ayuden a decidir con criterio en lugar de por intuición.
SOBRE EL DIAGNÓSTICO
No. Es habitual que parte del trabajo consista justamente en identificar qué información falta y cómo obtenerla.
Depende del tamaño y la complejidad del negocio. En general, el proceso se desarrolla entre dos y cuatro semanas.
Sí, cuando tiene sentido. Si el diagnóstico identifica oportunidades de mejora, podemos acompañar la implementación del nuevo sistema de gestión financiera.
No. No buscamos emitir una opinión contable. El objetivo es entender cómo está funcionando la gestión financiera del negocio y qué necesita mejorar para facilitar la toma de decisiones.
Conversemos y evaluemos si un Diagnóstico Financiero Estratégico es el punto de partida adecuado para tu empresa.